Como ya comenté en la entrada que dediqué la semana pasada a mi señor del Caos, desde siempre he sido un gran fan de la Guardia Imperial.
No sabría explicar muy bien porqué; supongo que porque me gusta la heterogeneidad y la Guardia antes lo era y mucho. Además, siento debilidad por las causas perdidas y los guardias no podrían serlo más; unos pobres tipos con más actitud que medios, que luchan por proteger sus casas de horribles bichos que en el mejor de los casos quieren matarles... sino esclavizarles o directamente comérselos.
Así que tengo un regimiento de la Guardia Imperial en estadio de proyecto, con muy poquito pintado y algo más montado.
Como mi regimiento no es más que un embrión, vamos a decir que estos guardias son de Valhalla, porque en efecto las miniaturas fueron concebidas para representar a las tropas árticas de Valhalla.
Lo de Guardia Roja, en fin, no tiene mucho misterio; la historia de la URSS desde la revolución hasta la 2º Guerra Mundial es un tema que siempre me ha interesado bastante. Las miniaturas son de clara inspiración soviética y yo simplemente me he dejado llevar y las he pintado como tal, tomándome la pequeña licencia de hacer más vistosos cuellos y bocamangas pintándolos en un rojo bermellón vivo... que no es que los soldados soviéticos no llevaran adornos en rojo y oro, pero más bien en los desfiles o de forma más discreta en los uniformes de campaña.
Están pintados de forma muy escalonada.
En su día –entiéndase cuando era un chavalín más pobre que las ratas –me compré un blister donde venían estas tres figuras. El presupuesto no daba para más, porque aparte de que yo presuntamente hacía Caos, ya jugaba con el ejército de Guardia Imperial de mi primo, pero los valhallan me encantaban y me quise dar el capricho.
Están pintados de forma muy escalonada.
- El del casco de acero lo pinté hará más de 12 años: